A simple vista, un taller de ebanistería y un encuentro literario internacional parecen pertenecer a universos distintos. Sin embargo, quienes nos dedicamos a transformar la materia viva de la madera entendemos que las grandes ideas, al igual que las piezas de diseño clásico, no nacen de la nada. Requieren un punto de partida, un propósito claro y una paciencia rigurosa para ir tomando forma.
Con la llegada del Hay Festival Querétaro a nuestra ciudad, vale la pena hacer una pausa en la mesa de trabajo para entender la historia detrás de este fenómeno cultural global. ¿De dónde viene?, ¿quiénes lo crearon? y, sobre todo, ¿cuál es su verdadero objetivo?
Una mesa de cocina, un juego de póquer y un pueblo de libros
La historia del Hay Festival es, en sí misma, tan fascinante como una buena novela. Todo comenzó en 1987, alrededor de la mesa de cocina de una familia en Hay-on-Wye, un pequeño y pintoresco pueblo de Gales rodeado de colinas. Este sitio ya era famoso por albergar decenas de librerías de viejo, lo que le había valido el apodo de “la villa de los libros”.

Peter Florence, junto con sus padres Norman Florence y Rhoda Lewis, concibió la idea de reunir a lectores, escritores y pensadores en un ambiente libre e informal. La leyenda local cuenta que Peter logró financiar la primera edición de 1988 gracias a lo que ganó en una partida de póquer. Lo que empezó como una pequeña reunión comunitaria donde asistieron figuras de la talla del dramaturgo Arthur Miller, rápidamente creció hasta convertirse en lo que el expresidente Bill Clinton llamaría más tarde el “Woodstock de la mente”.
Hoy en día, la organización internacional cuenta con el renombrado actor y escritor británico Stephen Fry como su presidente internacional, mientras que Cristina Fuentes La Roche encabeza la dirección internacional, llevando la bandera de esta fiesta de las ideas a diversos rincones del planeta.
El objetivo principal: “El antídoto contra la polarización”
A medida que el festival creció, traspasó las fronteras del Reino Unido y se extendió a países como México, España, Peru, Noruega. Pero, ¿cuál es la verdadera meta de un festival que moviliza a cientos de miles de personas cada año?
La misión del Hay Festival se resume en una meta ambiciosa pero indispensable: democratizar la inspiración y servir como antídoto contra la polarización.
En un mundo acelerado y dividido, el festival busca:
- Crear espacios de conversación plural: Reunir en un mismo foro a novelistas, científicos, activistas, filósofos, músicos y periodistas para discutir los retos políticos, ambientales y sociales de nuestro tiempo.
- Promover la empatía y la escucha: Fomentar el hábito de escuchar antes de debatir, celebrando la diversidad de perspectivas.
- Fomentar el pensamiento crítico: Llevar el conocimiento fuera de las aulas universitarias y ponerlo al alcance de cualquier persona con curiosidad.
El valor del pensamiento artesanal

Para quienes trabajamos con las manos y apreciamos el valor del trabajo hecho a medida, el Hay Festival nos recuerda algo fundamental: las ideas, como la buena madera, necesitan tiempo para madurar.
Estructurar un pensamiento complejo, redactar un libro o proponer una solución a un problema social requiere el mismo rigor que seleccionar la veta adecuada, cepillar una tabla hasta que quede suave o ensamblar dos piezas sin usar un solo clavo.
El que Querétaro sea una de las sedes globales de este encuentro no es un hecho menor. Es una oportunidad para salir del taller o de la rutina diaria, sentarnos a escuchar a las mentes más brillantes de nuestra época y regresar a nuestros proyectos con la mente renovada y llena de nuevas herramientas.
El Hay Festival Querétaro se llevará a cabo del 4 al 6 de septiembre de 2026. Un encuentro indispensable para cualquier persona que valore el arte de pensar y crear.
Gilda.